No es una tendencia de wellness. No es un producto de moda.
En el México prehispánico, en la India antigua, en el Imperio Romano, los recipientes de cobre eran la norma. No por estética. Porque la gente notaba que el agua guardada en cobre no enfermaba a nadie.
La ciencia moderna tiene ahora el nombre para lo que ellos ya sabían: efecto oligodinámico. La capacidad natural del cobre de eliminar bacterias y patógenos sin químicos, sin filtros, naturalmente
5,000 años de evidencia. Y una botella que lo trae de vuelta.